Romina Deguer - Puericultora

Abuela materna
Romina Deguer

Ayuda en la lactancia

Hay consultas donde no estamos solas.

Disfruto cuando me encuentro con una mamá y hay más personas adultas con ella. Siempre participan contando anécdotas, dudas o cosas que dan por ciertas. Esto es genial porque son las mismas que van a compartir junto a la mamá y las que van a opinar y acompañarla a diario.

Por supuesto no es necesario que la madre esté acompañada en las consultas pero si lo está hacemos que sume.

Es una oportunidad para tomar lo que traen y dar información actualizada o reforzar lo que saben. Si algo cambio explico por qué. Si algo hay que modificarlo también va a ir acompañado con datos que lo avalen.

Es maravilloso ver todo lo que sale de estas charlas. Siempre estás personas tienen sentimientos de amor para la mamá y el bebé o por lo menos por el bebé, por eso es fundamental que estén informadas para beneficiar, apoyar, acompañar y no dañar sin quererlo.

Lo que más cuentan las abuelas es que en algún momento la leche se les fue o su bebé ya no quiso teta. Ahí conversamos de los cambios que vamos atravesando durante la lactancia y sobre crisis o brotes de crecimiento. Les encanta saber que ellas no eran el problema si no que nadie les contaba esto. A veces hasta conversamos de un posible frenillo sublingual corto.

Otorga tranquilidad saber que con este bebé ya van a estar preparadas y van a poder acompañar.

Todo lo que hagamos, poco o mucho, ayuda a cambiar, modificar estructuras, cambiar visiones y esto permite más madres confiadas en su cuerpo y en sus decisiones.

Sabemos que necesitamos cambios más profundos pero es muy valioso que todos, desde casa, aportemos para apoyar la lactancia humana.

Me encanta cuando dentro del grupo hay peques que ven como normal que el nuevo bebé tome teta. Que sepan que el alimento del bebé sale del cuerpo de la mamá. Estoy convencida que en un futuro cuando un bebé nazca y llore sabrán que ese recién nacido debe ir con su mamá.

La teta la da la mamá del bebé pero posibilita o entorpece, la lactancia, su entorno. Y si la madre decide no amamantar, o no es una posibilidad, también es necesario que conversemos para que el bebé reciba lo que necesita.

Romina Deguer – Puericultora

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