Romina Deguer - Puericultora

Romina Deguer

Formar una familia

Tu nido también tiene una historia.


Hace un tiempo encontré en mi jardín un hermoso nido y me puse a pensar en los «nidos» que visito a diario.


Es tan difícil hacer uno, está compuesto por muchos elementos, hay ramitas, lanas, hilos, hojas y varias cosas más que no llego a identificar. Igual ocurre con cada familia y con cada hogar.


A veces son pareja desde hace años y otras desde pocos meses pero para todos es un gran desafío el paso a ser una familia.


Los que se conviven desde hace mucho ven como lo que conocían desaparece y toda su rutina se modifica. Los que se están conociendo a veces descubren sobre la marcha si son compatibles como pareja y como padres.


Armar un nido requiere de mucho esfuerzo, mucho amor, mucho respeto, mucha paciencia, tener habilidad para negociar y ser flexibles.


Armar un nido no es algo de un día para el otro siempre hay algo que acomodar, modificar y apuntalar.

 
Cuando el nido está listo es momento de empollar y prepararse para los nuevos cambios. Claro que a veces comenzamos a buscar ramitas y lanitas y los bebés llegan.


Conocí familias que estaban en listas de adopción desde hacía años y un día les dijeron vení a buscar al bebé, otras que fueron a la guardia por dolores y volvieron con un hijo en brazos, parejas que ya se habían dado por vencidos porque el bebé no llegaba y al dejar de buscar llegó el embarazo, otras que planearon de a poco comenzar a buscar y la primera vez que no se cuidaron fue suficiente.

Hay personas que se confían y se entregan a la pasión y oh sorpresa, también parejas que hacen los deberes o sea estudios médicos, ácido fólico, peso ideal y cuando todo está bien comienzan a buscar.

También es cierto que hay otras parejas que tienen su nido armado pero el bebé no llega. Y a la vez hay bebés que esperan que alguién los mire y los invite a su nido.

¿Me contás la historia de tu nido?

Romina Deguer

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