Romina Deguer - Puericultora

Romina Deguer

Abuelos y nietos

Hace tiempo un bisabuelo con un recién nacido dormido en sus brazos me hizo emocionar profundamente.

Más allá de la imagen tierna en sí misma me dijo que él estaba deprimido pero que le hacía bien escucharme.

Me preguntaba si él alzaba bien al bebé y me contaba la cantidad de  hijas, nietos y bisnietos que tenía y escuchaba atentamente lo que hablábamos con la mamá del bebé.

En un momento me miró fijo con esos ojos que los años regalan y me dijo que había elegido la profesión justa para mí. Me dijo que yo daba amor, que él estaba triste y ya no se sentía así. Que el escucharme le hizo sentir que podía ser feliz.

Estoy segura que ese sentimiento se lo produjo el recién nacido y no yo pero el mensaje fue hermoso.

Son esos momentos donde el corazón se estruja porque no sirve quedarse con un elogio en sí, si no con la profundidad del mensaje, con lo que significan esas palabras en realidad.

Los dos extremos de la vida juntos, un anciano y un recién nacido, energía que comienza a decaer junto a energía que pulsa por vivir. Dos personas tan frágiles y tan fuertes al mismo tiempo que se retroalimentan y encuentran la paz.

Claro que elegí la profesión justa para mí, no cambio por ninguna otra estos regalos que me da la vida.

Aclaro que los de la foto no son ellos, ese momento lo guardé en mi corazón solamente y seguro está en el de las personas que nos acompañaban en el Hospital Zonal de Bariloche.

Romina Deguer -Puericultora